martes, 7 de abril de 2009

CONCIERTOS DE SEMANA SANTA

En días de reflexión, orquestas, coros y voces líricas reviven la inspiración religiosa de grandes como Bach, Mozart y Pergolesi.
Sólo voces
Dirigido por Ruth Godoy, el Coro Madrigalista de la UMCE se lucirá cuando sus sopranos, contraltos, bajos y tenores, interpreten -junto a un órgano- obras renacentistas y barrocas, como el emocionante "Ave María" de Josquin Desprez, uno de los compositores más relevantes dentro de la música sacra (con más de 85 obras); la delicada "Ave Verum Corpus", de Orlando de Lassus (gran exponente del estilo polifónico de su época); "Crucifixus", de Antonio Lotti, quien hizo su carrera musical en la Basílica de San Marcos, y cómo no, de Bach abordarán un motete inspirado en Jesús. Lunes en la parroquia del Carmen (Plaza Ñuñoa); miércoles en la cripta de la iglesia de los Sacramentinos (Arturo Prat con Santa Isabel). Ambos a las 20:00 horas.
La gran misa de Bach
Aunque es una composición litúrgica, la Misa en Si menor de Bach ha marcado un hito como favorita, quizás por su intensidad dramática. En la Universidad de los Andes, Víctor Alarcón será el director de un grupo de vientos y cuerdas, y de voces como Patricio Sabaté (barítono) y Evelyn Ramírez (contralto). También los acompañará el Ensamble Vocal e Instrumental Concerto Vocale. Como el alemán la ideó en el siglo XVIII, es una fiel radiografía de la religiosidad de esos tiempos. Excelente panorama familiar. Martes, 19:30 horas, Av. San Carlos de Apoquindo 2200. Asegure su cupo: 4129403.
Trozos de la Biblia
La VIII versión de los conciertos de Semana Santa en la Corporación Cultural de Calera de Tango contempla tres sesiones de música religiosa en la iglesia jesuita. Abre el sufrimiento de María ante la cruz, retratado en el Stabat Mater de Giovanni Pergolesi, una musicalización barroca que posteriormente inspiró a Bach. La interpretarán un cuarteto de cuerdas (violín, viola, cello y órgano) y dos voces (soprano y contralto), ambos del Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado (jueves 9). Al día siguiente, las dulces voces del grupo viñamarino Coral Femenina, dirigido por Jessica Quezada, entonarán obras francesas como el Réquiem de Gabriel Fauré y Ave Verum Corpus de Francis Poulenc. La última jornada corre por cuenta de Guido Minoletti Coro de Cámara UAH, con dos obras del brasileño José Mauricio Nunes, que hablan de la traición de Judas y de cómo Jesús les lava los pies a sus discípulos; un salmo de Domenico Zipoli, uno de los más importantes compositores jesuitas, y la Misa brevis en Fa de Mozart, más vital, fresca y corta que las solemnes (sábado 11). Todos, a las 20:00 horas en Camino El Sauce S/N, Lonquén Sur Paradero 21 (Calera de Tango).
Europeos con historia
Los oyentes más experimentados tienen apuesta segura: el VI Encuentro de Música Sacra UC. En la próxima sesión, la batuta de Luis José Recart (en la foto) va a dirigir a la Orquesta de la Universidad Mayor que, en compañía de los coros Femenino PUCV y Masculino UC, interpretará a tres compositores europeos de obras corales y religiosas. Comienzan las "Letanías para la Virgen negra" (1936), primera partitura religiosa del francés Francis Poulenc, un gran opositor del impresionismo de Ravel, que curiosamente pasó de la música oscura de bar, a lo sagrado y más conservador. La melodía siguiente: "Donna Nobis Pacem", del letón Peteris Vasks, un músico enfocado en el hombre y la naturaleza. Cierra el "Te Deum" de Arvo Pärt (Estonia), quien, después de pasar por lo medieval y renacentista, creó una técnica minimalista llamada "titinnabuli", marcada por la introspección. Jueves, 19:30 horas, Templo Mayor Campus Oriente. Gratis.
El arte se sube al altar
La Corporación Cultura de Lo Barnechea invita a la iglesia María Madre de Misericordia, en donde se proyectarán imágenes de pinturas vinculadas a la Pasión de Cristo, mientras la Camerata Andrés Bello se fusiona con taquilleras y premiadas voces, como la de Catalina Bertucci (soprano) y Rodrigo Navarrete (barítono), para interpretar el Réquiem de Mozart. Una de las creaciones sinfónico-corales más populares de la historia, con acordes claros y sencillos, pero emocionalmente muy intensos. El austriaco compuso la misa por encargo cuando ya estaba enfermo y, por eso, no la pudo terminar antes de su muerte, en 1791. Las obras de arte son el gancho perfecto para los que están alejados de la música litúrgica: hacen el link con el espíritu de reflexión. Martes, 20:30 horas, Camino Real 4334 (Lo Barnechea).
¿No quiere salir de casa?
El Viernes Santo la música va a estar en su hogar desde las seis de la mañana, gracias a la programación especial de Radio Beethoven (96.5 FM). Durante todo el día, la emisora sólo difundirá hitos del repertorio religioso, como la Pasión según San Mateo, de Bach; Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, de Haydn (en la imagen); el Réquiem Alemán Op.45, de Brahms, y el Réquiem en re menor K.626, de Mozart. Y las versiones más conocidas del Stabat Mater también van a estar presentes. Desde el lunes hasta el sábado, sonarán las propuestas de Pergolesi, Rossini, Haydn y Verdi, entre otros (22:00 horas).
Barroco colonial
El quinto festival que el Teatro del Lago le dedica al género parte con un concierto de música sacra y profana. La guitarra y la teorba serán de Eduardo Figueroa (discípulo de Óscar Ohlsen) y, las voces, de la soprano María José Brañes y la mezzosoprano Mariana Ossandón. El programa incluye Barroco colonial de dos españoles radicados en América: Juan de Araujo (autor de 150 obras religiosas) y Tomás de Torrejón y Velasco (icono del villancico español). Además, entre otros, estarán los italianos Girolamo Frescobaldi (famoso por sus melodías de misa) y Francesca Caccini. Hoy, 19:30 horas, Av. Bernardo Philippi 1000 (Frutillar). $4.000 y $2.000.Melodías rituales al borde del marEn la V Región habrá conciertos para cada día del fin de semana santo. Especial para orar y reflexionar es la Capilla de la PUCV, que juntará la musicalización europea de algunos poemas para la Virgen y el estreno "Todo nace de Nuevo, María" en la obra "Eva", de Boris Alvarado, con el Coro Femenino de Cámara PUCV y el pianista Michael Landau (19:00 horas, Av. Brasil 2950, Valparaíso).
El Sábado Santo, frente al mar, la Camerata del Instituto de Música, a cargo de Heike Scharrer, y el Coro Voces de Reñaca, van a acompañar la misa de Enrique Opazo (20:00 horas, Quinto Sector de Reñaca).
Y el Domingo de Resurrección, la celebración es grande: más de 80 músicos van a compartir el escenario del Teatro Municipal de Viña. Cuatro grupos vocales y la Orquesta Andina abordarán una selección del Gloria en Re mayor de Antonio Vivaldi, y la chilena "Misa Alférez", de Félix Cárdenas, una obra sinfónica y mestiza, con elementos de la música precolombina y la occidental europea (12:00 horas, Plaza Vergara S/N). Todos gratis.
Fuente: El Mercurio

sábado, 14 de marzo de 2009

CICLO DE CONCIERTOS DE MÚSICA SACRA EN LA UC

PROGRAMA MARZO 2009

- Jueves 19 - 19:30 hrs.
Campus Oriente UC, Templo Mayor

JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750)
Pasión según San Marcos (1731) BWV 247

- Jueves 26 - 19:30 hrs.
Campus Oriente UC, Templo Mayor

MUSICA SACRA INGLESA DEL SIGLO XVI

* HENRY PURCELL (1659 - 1695)
Sonata III en re menor

* PELHALM HUMFREY (1647 - 1695)
O Lord my God

* HENRY PURCELL
Fantazia upon one note
Blessed is he that considereth the poor
Fantazia In Nomine a 7
Funeral Sentences
Pavana and chaconne

*JOHN BLOW (1649 - 1708)
The Lord is King, and hath put on
Glorious apparel

*HENRY PURCELL
In Nomine a 6
O sing unto the Lord

ENTRADA LIBERADA

viernes, 12 de diciembre de 2008

Obispo de Copiapó interpretará piezas musicales en Concierto de Navidad


El próximo lunes 15 de diciembre, a las 20 horas, después de la Eucaristía, el Obispo de Copiapó, Monseñor Gaspar Quintana cmf., interpretará piezas musicales de diversos autores, junto al violinista Carlos Correa, invitado desde Santiago a participar de este evento.

El programa contempla tres momentos. El primero de ellos estará dedicado a la ejecución de algunas piezas sólo para violín, y dúos entre violín y piano, con Monseñor Quintana y Correa, de autores como Mendelssohn, J. S. Bach y Wilby, entre otros.

El segundo momento estará a cargo de un coro infantil que cantará villancicos tradicionales.

Finalmente será el turno de la música para órgano, a cargo del Obispo.

La interpretación de “Noche de Paz” coreado por todos los presentes, finalizará este concierto.

En su invitación a la comunidad, el Pastor ha señalado que este evento musical será una forma de celebrar “la gran noticia de que el Dios del amor ha cumplido su promesa de enviarnos un Niño Salvador, que nace para transformar el mundo, cada corazón humano”.
Fuente: Comunicaciones Copiapó

domingo, 30 de noviembre de 2008

ADVIENTO: Algunas consideraciones litúrgicas y musicales

El tiempo litúrgico del Adviento es un tiempo marcado por signos especiales dentro de la liturgia. Por ser el tiempo en que el pueblo cristiano aguarda expectante la venida del Salvador, es un tiempo de marcada austeridad, vigilancia y oración.
Para hacer más comprensibles estas realidades que aquí nos limitamos sólamente a nombrar, la Iglesia ha dispuesto de una serie de signos en las celebraciones sagradas.
- En primer lugar, el sacerdote y los demás ministros ordenados, comienzan a utilizar ornamentos sagrados de color morado, para significar la austeridad que debe acompañarnos en la espera de la venida de Cristo.
- La música sagrada también cambia. El canto del Gloria se suprime completamente de las celebraciones litúrgicas, reservándolo para la Misa de Navidad; sin embargo, se conserva el canto del Aleluya. El órgano puede seguir sonando en las celebraciones, pero únicamente para sostener el canto: nunca deberá volver a sonar sólo sino hasta la Navidad. Es éste el mismo principio que rige para la Cuaresma, e ndonde tampoco se permite el uso del órgano solo, sino hasta la noche de la Pascua.
- Debe ponerse especial cuidado en la selección de cantos para este Tiempo, evitando la utilización de los que se han venido cantando durante todo el Tiempo Ordinario. Un error que a menudo se comete en este tiempo, es la interpretación de Villancicos. Debe recordarse que éstos son propios del Tiempo de Navidad y no del Tiempo de Adviento, pues cantan la alegría de los hombres y de los ángeles por el Niño nacido en Belén. Por tanto, es necesario seleccionar cantos acordes al tiempo litúrgico, en consonancia y concordancia con los textos litúrgicos y bíblicos tan especiales y propios de éste Tiempo.
- La austeridad de éste tiempo también se manifiesta en la ornamentación de las Iglesias. Aunque no se prohíbe totalmente, sí se aconseja quitar o disminuir considerablemente los adornos florales y otras ornamentaciones, reservándolos también para la noche de Navidad.
- En muchos lugares existe la costumbre de instalar el Pesebre (o Belén) dentro de las Iglesias. Cabe recordar que el Presbiterio no es el lugar para situarlo, sino otro lugar en donde pueda ser visitado por los fieles. También debe tenerse en cuenta que la figura que representa al Niño Jesús debe ponerse en el Pesebre la noche de Navidad y no antes por obios motivos.
Recomendamos también algunos enlaces en donde podrán encontrar recursos litúrgicos y musicales para el Tiempo de Adviento:
- Música Litúrgica (España): http://www.musicaliturgica.com/index.php
- Cantoral Litúrgico (Pto. Rico): http://www.pucpr.edu/diocesis/14cantoral.html

jueves, 2 de octubre de 2008

Qué dice el Vaticano II respecto a la Música Sagrada: algo que muchos ignoran y tergiversan


CONSTITUCIÓN CONCILIAR "SACROSANCTUM CONCILIUM"

Sobre la Sagrada Liturgia


Dignidad de la música sagrada
112. La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne.

En efecto, el canto sagrado ha sido ensalzado tanto por la Sagrada Escritura, como por los Santos Padres, los Romanos Pontífices, los cuales, en los últimos tiempos, empezando por San Pío X, han expuesto con mayor precisión la función ministerial de la música sacra en el servicio divino.

La música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo la mayor solemnidad los ritos sagrados. Además, la Iglesia aprueba y admite en el culto divino todas las formas de arte auténtico que estén adornadas de las debidas cualidades.

Por tanto, el sacrosanto Concilio, manteniendo las normas y preceptos de la tradición y disciplinas eclesiásticas y atendiendo a la finalidad de la música sacra, que es gloria de Dios y la santificación de los fieles, establece lo siguiente:


Primacía de la Liturgia solemne
113.
La acción litúrgica reviste una forma más noble cuando los oficios divinos se celebran solemnemente con canto y en ellos intervienen ministros sagrados y el pueblo participa activamente.

En cuanto a la lengua que debe usarse, cúmplase lo dispuesto en el artículo 36; en cuanto a la Misa, el artículo 54; en cuanto a los sacramentos, el artículo 63, en cuanto al Oficio divino, el artículo 101.


Participación activa de los fieles
114. Consérvese y cultívese con sumo cuidado el tesoro de la música sacra. Foméntense diligentemente las "Scholae cantorum", sobre todo en las iglesias catedrales. Los Obispos y demás pastores de almas procuren cuidadosamente que en cualquier acción sagrada con canto, toda la comunidad de los fieles pueda aportar la participación activa que le corresponde, a tenor de los artículos 28 y 30.


Formación musical
115. Dése mucha importancia a la enseñanza y a la práctica musical en los seminarios, en los noviciados de religiosos de ambos sexos y en las casas de estudios, así como también en los demás institutos y escuelas católicas; para que se pueda impartir esta enseñanza, fórmense con esmero profesores encargados de la música sacra.

Se recomienda, además, que, según las circunstancias, se erijan institutos superiores de música sacra.

Dése también una genuina educación litúrgica a los compositores y cantores, en particular a los niños.


Canto gregoriano y canto polifónico
116.
La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas.
Los demás géneros de música sacra, y en particular la polifonía, de ninguna manera han de excluirse en la celebración de los oficios divinos, con tal que respondan al espíritu de la acción litúrgica a tenor del artículo 30.


Edición de libros de canto gregoriano
117. Complétese la edición típica de los libros de canto gregoriano; más aún: prepárese una edición más crítica de los libros ya editados después de la reforma de San Pío X.
También conviene que se prepare una edición que contenga modos más sencillos, para uso de las iglesias menores.


Canto religioso popular
118.
Foméntese con empeño el canto religioso popular, de modo que en los ejercicios piadosos y sagrados y en las mismas acciones litúrgicas, de acuerdo con las normas y prescripciones de las rúbricas, resuenen las voces de los fieles.


Estima de la tradición musical propia
119. Como en ciertas regiones, principalmente en las misiones, hay pueblos con tradición musical propia que tiene mucha importancia en su vida religiosa y social, dése a este música la debida estima y el lugar correspondiente no sólo al formar su sentido religioso, sino también al acomodar el culto a su idiosincrasia, a tenor de los artículos 39 y 40.
Por esta razón, en la formación musical de los misioneros procúrese cuidadosamente que, dentro de lo posible, puedan promover la música tradicional de su pueblo, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas.


Órgano de tubos y otros instrumentos
120. Téngase en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales.
En el culto divino se pueden admitir otros instrumentos, a juicio y con el consentimiento de la autoridad eclesiástica territorial competente, a tenor de los arts. 22 § 2; 37 y 40, siempre que sean aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación de los fieles.


Cualidades y misión de los compositores
121.
Los compositores verdaderamente cristianos deben sentirse llamados a cultivar la música sacra y a acrecentar su tesoro.
Compongan obras que presenten las características de verdadera música sacra y que no sólo puedan ser cantadas por las mayores "Scholae cantorum", sino que también estén al alcance de los coros más modestos y fomenten la participación activa de toda la asamblea de los fieles.

Los textos destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina católica; más aún: deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cien años del natalicio de Mons. Francisco Valdés Subercaseaux, un Pastor que veló por la música sagrada



Este 23 de septiembre se cumplen cien años del nacimiento de Fray Francisco Valdés Subercaseaux, primer capuchino chileno y primer obispo de la Diócesis de Osorno.


Fue declarado Siervo de Dios en 1998 y en agosto de éste año el Cardenal Francisco Javier Errázuriz aceptó la solicitud de abrir la segunda etapa para el proceso de canonización, después de haberse comprobado científicamente su primer milagro y estando ya el segundo en investigación. Su causa está en Roma y probablemente se convierta, en breve tiempo, en el tercer santo chileno.

Además de su obra como párroco en Pucón, misionero de la Araucanía y Obispo de Osorno, Mons. Valdés realizó una profunda labor en el campo de la música sagrada. Proveniente de una familia de artistas, y siendo él un hombre de evidentes cualidades como pintor, dibujante y músico, amante de la Iglesia y de su inmenso y profundo patrimonio musical y artístico, no escatimó esfuerzos en cultivar, enseñar y fomentar la verdadera música sagrada.

Corrían los convulsionados años sesenta. Lamentablemente, la Iglesia no se vio libre de la convulsión mundial y también, a juicio del Papa Pablo VI, "el humo de Satanás entró a la Iglesia". Monseñor Valdés participó en las cuatro etapas del Concilio Vaticano II. Sus más cercanos colaboradores y familiares atestiguan haberlo visto llorar en medio de tanta agitación y confusión. Su espíritu contemplativo, su amor por la paz y la belleza, reflejo de la Suma Belleza, se estremecía al ver cómo se despojaba a la Iglesia, entre otras cosas, de uno de sus tesoros, bienes, ofrendas y apostolados más grandes: la música sagrada y litúrgica, siendo reemplazada por música popular, a menudo irrespetuosa y siempre inepta para la Santa Misa y otras celebraciones sagradas.

Su preocupación fue en crecida, hasta que en 1968, siendo presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia, escribió el libro "Concilio y Música Sagrada", compendio de las enseñanzas de la Iglesia en materia de música litúrgica y guía para el correcto desempeño y desarrollo de este ministerio. Lamentablemente, el prurito de la novedad pudo más y se hizo caso omiso de sus enseñanzas (que no eran otras que las de la Iglesia). El libro nunca más se volvió a editar y ningún otro obispo ha vuelto a emprender algún trabajo similar. Tampoco se ha conocido ningún tipo de directriz o guía en esta materia por parte de la Conferencia Episcopal de Chile o de algún Obispo en particular.


Monseñor Valdés vivió consagrado y entregado a la voluntad de Dios sin restricciones. Amó a Dios, a la Iglesia y a sus hermanos más que a sí mismo, hasta el olvido más absoluto de sí. En su lecho de muerte dice: “Ofrezco mi vida por el Papa, por la Iglesia, por la diócesis de Osorno, por los pobres, por la paz entre Chile y Argentina y por el triunfo del amor.”
Quiera Dios que desde el cielo, Monseñor Valdés siga intercediendo por la Iglesia, especialmente, por nuestra Iglesia chilena.


miércoles, 27 de agosto de 2008

Un organista como Premio Nacional de Música

Por decisión unánime, el jurado que presidió la ministra de Educación, Mónica Jiménez, designó hoy Premio Nacional de Artes Musicales 2008 al organista y compositor Miguel Letelier Valdés, hijo del también Premio Nacional de Música, Alfonso Letelier Llona y hermano mayor de la destacada contralto Carmen Luisa Letelier.

El académico de la Universidad de Chile es figura central en la conservación e interpretación de un instrumento en extinción: el órgano de Iglesia.

La decisión del jurado, que comunicó la ministra Jiménez, se basó en "la excelencia de su obra como compositor, intérprete y docente; la reconocida creatividad y originalidad de sus creaciones y, especialmente, por sus aportes a la música chilena en los campos de su quehacer artístico, destacando su trabajo como organista".



Con este galardón, se abren nuevas expectativas y esperanzas para un impulso en la conservación y mantención de los órganos de Iglesia en Chile, la mayoría en desuso, abandonados, y hasta menospreciados, considerados muchas veces como piezas de museo pasadas de moda.

La errónea interpretación del concilio Vaticano II por muchos sectores de la Iglesia, ha condenado a los órganos de tubo al más vergonzoso silencio, reemplazándolos por instrumentos que no se adaptan con facilidad al verdadero espíritu de la liturgia católica y a lo que ésta transmite, sino que muchas veces contibuyen a la distracción y disipación de los fieles.

Lo que no todos consideran (o que omiten) es que el mismo Concilio Vaticano II, en su Constitución "Sacrosanctum Concilium" se refiere de ésta manera al órgano: "Téngase en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias eclesiásticas y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales." (SC. nº 120)

En Chile, el cultivo, la apreciación y la difusión de la música para órgano es casi catacúmbica. El escaso interés del clero, y por consiguiente de los fieles, hace que el instrumento más propio, concorde, recomendado y tradicional de la Iglesia forme parte de un fatal círculo vicioso: la escasa formación musical y litúrgica en los Seminarios, contrario a lo que manda el Concilio Vaticano II ("Dése mucha importancia a la enseñanza y a la práctica musical en los seminarios, en los noviciados de religiosos de ambos sexos y en las casas de estudios, así como también en los demás institutos y escuelas católicas; para que se pueda impartir esta enseñanza, fórmense con esmero profesores encargados de la música sacra."SC. nº 115), hace que en las Iglesias los órganos, y la verdadera música sacra, en genral, esté en desuso. Al estar en desuso, no se requieren músicos aptos para su ejecución. Al no haber músicos, no hay necesidad de mantener instrumentos. Al no haber instrumentos en buenas condiciones, no hay músicos que los oigan y se interesen por aprenderlos. Y así sigue el círculo...



¡Cuánto bien haría en las almas volver a escuchar los solemnes acordes del órgano! No es casualidad que la crisis de fe, el vaciamiento de las Iglesias, la escacez de vocaciones y el secularismo surjan a la par (o a raíz) de la crisis de la música sagrada.

Quiera Dios que éste premio despierte en nuestras autoridades, civiles y eclesiásticas, el interés por resucitar a éstos "gigantes mudos". Sería loable que la Catedral de Santiago diera el ejemplo, restaurando el Gran Órgano, inaugurado en la Pascua de 1850, que desde hace años ha enmudecido y yace en el más lamentable de los abandonos y descuidos. ¡Cuánto bien se haría a la misma gente! ¡Qué gran iniciativa pastoral sería! ¡Qué bien hablaría de la comunión eclesial!


lunes, 25 de agosto de 2008

El Papa destaca importancia de la música para transmitir experiencias del alma


CASTELGANDOLFO, 25 Ago. 08 / 10:16 am (ACI).-
El Papa Benedicto XVI agradeció el concierto ofrecido en su honor en la Sala de los Suizos del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, y en su discurso pronunciado al finalizar el mismo resaltó la importancia de la música para transmitir las profundas experiencias del alma.

Tras agradecer a Ivonne Timoianu en el violonchelo y el que fuera Embajador de Austria ante la Santa Sede, Christoph Cornaro en el piano por la "magistral interpretación que ha suscitado en nosotros emociones y manifestaciones espirituales profundas" del "Viaje de invierno" de Franz Schubert, uno de los compositores favoritos del Santo Padre, Benedicto XVI comentó que esta pieza describe "una intensa atmósfera de triste soledad provocada por su delicado estado de salud y sus decepciones sentimentales y profesionales". "Es un viaje interior que el célebre compositor austriaco escribió en 1827, sólo un año antes de su prematura muerte a la edad de 31 años", añadió.

"Cuando Schubert hace entrar a un texto poético en su universo sonoro, lo interpreta a través de un enlace melódico que penetra en el alma con dulzura, llevando también a quien lo escucha a sentir el mismo consumirse nostálgico del músico, la misma llamada de esa verdad del corazón que va más allá de cualquier racionalidad. Nace de este modo una pintura que habla de genuina cotidianidad, de nostalgia, de introspección, y de futuro", prosiguió el Papa.

"El joven Schubert, espontáneo y exuberante, tuvo éxito al comunicar –también a nosotros esta noche– lo que él ha vivido y experimentado. Es merecido por tanto el reconocimiento que universalmente se le concede a este ilustre genio de la música, que honra la civilización europea, y la gran cultura y espiritualidad de la Austria cristiana y católica", dijo luego el Santo Padre.
Finalmente, Benedicto XVI destacó que "interiormente confortados por la espléndida experiencia musical de esta noche, renovamos nuestro agradecimiento a quienes han promovido esta velada y a quienes la han realizado magníficamente. Saludo también cordialmente a los aquí presentes y a todos imparto con afecto mi Bendición".

domingo, 3 de agosto de 2008

Música sacra

Carta publicada en la sección "Cartas al Director".
El Mercurio 2 de agosto de 2008

Señor Director:
En una reciente entrevista concedida a ese diario, la destacada musicóloga y directora de orquesta Sylvia Soublette llama la atención sobre los perniciosos efectos que ha tenido en Chile para la liturgia católica el abandono de la música sacra tras el Concilio Vaticano II, para ser reemplazada enteramente por música popular.

Más aún, cabe agregar que con ello se desatienden de manera generalizada las disposiciones sobre la liturgia que el mismo Concilio Vaticano II ha mandado observar. Así, se hace caso omiso de lo dispuesto por los padres conciliares en el sentido de que "La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las celebraciones litúrgicas" (Sacrosanctum Concilium, 116). Incluso, se han abandonado casi por completo en Chile los cantos populares tradicionales para ser reemplazados por cantos cuyo contenido y musicalidad son enteramente profanos y ajenos a la santa misa, y no contribuyen en nada a la edificación espiritual de los fieles.

En este mismo orden de cosas, en cuanto a los instrumentos musicales, no se observa la preeminencia que el órgano de tubos - o, en su defecto, el armonio- debe tener como instrumento tradicional de la liturgia de rito romano (Sacrosanc-tum Concilium, 120). Muy por el contrario, de modo generalizado se emplea la guitarra e, incluso, en ciertas ocasiones, se utilizan instrumentos de percusión como panderos y tambores, en circunstancias de que sólo resultan admisibles otros instrumentos distintos del órgano o el armonio siempre que "sean aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación de los fieles" (S.C., 120).

Más aún, la práctica señalada constituye una vulneración de las normas litúrgicas impartidas sobre este punto por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, siendo prefecto monseñor Annibale Bugnini. En efecto, dichas normas señalan que "están prohibidos del uso sagrado del modo más absoluto los instrumentos fragorosos (batería), o profanos (piano), o ligeros (acordeón, guitarra, mandolina). Lo mismo que los instrumentos señalados, también queda prohibida la orquesta mixta compuesta por ellos" (Apud "Liturgia Viva", p. 289; Legislazione Musicale Liturgica, p. 289).

Es de esperar que el Motu Proprio Summorum Pontificum (2007), dado por S.S. Benedicto XVI, contribuya no sólo a promover la forma extraordinaria del rito romano, sino también permita el rescate del tesoro bimilenario de la Iglesia que es la música sacra, en especial del canto gregoriano.

ANDRÉS SCHLACK M.

domingo, 11 de mayo de 2008

CONOCIENDO NUESTRAS RAÍCES: Basílica Papal Santa María la Mayor y la "Capilla Musical Liberiana"


Perfil histórico

La Capilla Musical Liberiana, fruto del espléndido florecimiento del renacimiento, nace formalmente en 1545 por obra del cardenal arcipreste Guido Ascanio Sforza, pero es descendiente directa de la antigua schola cantorum, cuya creación se atribuye tradicionalmente a san Gregorio Magno, y de las adaptaciones debidas al encuentro con la tradición francesa por obra de Carlomagno y del contacto con la capilla papal de Gregorio IX cuando este regresó de Aviñón (1377).

Desde el principio tuvo la misma categoría que las capillas de San Pedro y de San Juan, también por la presencia de pueri cantores que aquí fueron acogidos y recibieron instrucción. Una prueba de ello es que en 1561 la dirige el “príncipe de la música” Giovanni Pierlugi da Palestrina, que en 1537 había recibido en la Basílica su primera formación musical como niño cantor.El estilo polifónico del gran músico, en perfecta sintonía con los dictámenes del Concilio de Trento, fue capaz de llevar los artificios contrapuntísticos de los maestros flamencos a una limpidez y elegancia inigualables que permitía una mejor comprensión del texto sagrado. En él se inspiran sus discípulos y sucesores Giovanni Maria Nanino, Francesco Soriano y Annibale Stabile, que contribuyeron a formar lo que será conocido en la historia como “escuela romana”. Efectivamente, los maestros romanos supieron distinguirse incluso en el siglo XVII, que fue el momento de mayor exhuberancia de la música sagrada, proyectada en los faustos de la policoralidad y del estilo concertado veneciano. Domenico Allegri y Paolo Quagliati dieron un gran impulso a la participación instrumental en la música sagrada, pero con un estilo peculiar de efecto monumental. Otros nombres ilustres siguieron su senda, entre ellos Paolo Tarditi, Antonio Maria Abbatini, Orazio Benevoli, Nicola Stamegna y el organista Bernardo Pasquini. Francesco Foggia, Maestro de capilla desde 1677 a 1688, a quien le sucedió su hijo Antonio, es considerado el último gran exponente de la escuela romana propiamente dicha.

Una figura nueva, hija de su época, llegó a dar lustro a la Basílica de Santa María la Mayor, dejando su huella aunque estuvo sólo dos años: Alessandro Scarlatti. El importante operista de escuela napolitana fue también un excelso compositor de música sagrada incluso en el severo estilo palestriniano. Su enseñanza fue seguida por Pompeo Cannicciari, Antonio y Domenico Fontemaggi, Giovanni Aldega, Settimio Battaglia y Augusto Moriconi, que en los siglos XVIII y XIX, durante el máximo esplendor del teatro musical y del “bel canto”, supieron resistir a la tentación de introducir en la Basílica las arias que, adaptadas al estilo eclesiástico, se oían por todas partes. El archivo liberiano conserva muchas obras de dichos maestros desde 1600 hasta nuestros días, mientras que los antiguos códices gregorianos y polifónicos se encuentran en la Biblioteca vaticana.


El último siglo

La salvaguardia de la antigua escuela romana llevada a cabo por la Capilla Liberiana recibió por fortuna nueva savia e impulso con el “movimiento ceciliano”. Se le devolvió a la música sagrada importancia y dignidad; se multiplicaron los esfuerzos en la investigación paleográfica y se llegó a la promulgación por parte de Pío X del Motu proprio "Inter pastoralis officci sollicitudines" (1903), que le devolvió plena dignidad al canto sagrado, y se fundó el Pontificio Instituto de Música Sagrada (1911).En este clima de renovado fervor musical se inserta el gran maestro de ese siglo: Licinio Refice. Director de la Capilla Liberiana desde 1911 hasta 1947 fue, junto con Lorenzo Perosi y Raffaele Casimiri, el verdadero artífice de la renovación de la música sagrada italiana. Profesor del Pontificio Instituto escribió oratorios, cantatas, poemas sinfónico-corales, las óperas Cecilia (1934) y Margherita da Cortona (1938), además de una abundante producción musical litúrgica, en gran parte inédita, sacada a la luz por Mons. Miserachs y conservada en los archivos de la Basílica.
Desde 1947 a 1977 prosiguió su obra Domenico Bartolucci, que luego sería llamado a dirigir la Capilla Sixtina, figura de gran autoridad y atento conocedor de la antigua escuela polifónica, que impregna profundamente su estilo compositivo. Autor también de oratorios y profesor del Pontificio Instituto de Música Sagrada, desde 1973 contó con la colaboración de mons. Miserachs, actual maestro titular.

Valentí Miserachs Graus nace en Cataluña en 1943. Llega a Italia en 1963 para completar sus estudios teológicos y musicales. Ha sido organista de la Capilla Julia de San Pedro bajo la dirección de Armando Renzi desde 1975 a 1980. Profesor de composición durante cinco años en el conservatorio de Matera, es uno de los fundadores de la escuela de música “Tomás Luis de Victoria” de Roma, donde durante veinte años ha enseñado Composición, Órgano, Canto coral y Dirección polifónica y Ejercitación orquestal. Es notable su actividad concertística, tanto como organista que como director de conjuntos corales y orquestales. Además de su producción musical litúrgica destinada a la solemnización del culto en la Basílica —4 volúmenes de Motetes, Magnificat, Misas, Salmos responsoriales, Vísperas, etc.— destacan los oratorios Beata Virgo Maria, Stephanus, Isaia, Mil anys, el poema sinfónico-coral Nadal y la Suite Manresana para orquesta. Desde 1995 es el Presidente del Pontificio Instituto de Música Sagrada.

Bajo la dirección del Maestro Miserachs y de su colaborador el p. Aurelio Zorzi sm, la Capilla Liberiana es desde hace años un motivo de orgullo para la Basílica de Santa María la Mayor. Durante todos los domingos “per annum” el servicio de los cantores (unos veinticinco entre tenores y bajos) y del organista titular, el maestro Juan Paradell Solé, o de su sustituto el maestro Gabriele Terrone, solemniza la santa Misa capitular de las 10 de la mañana. La plantilla masculina se enriquece en las principales solemnidades con un coro femenino, preparado y dirigido por el maestro Antonio Alessandri, que suple la falta de voces blancas. Otra señal de la voluntad de devolverle su lustro y esplendor a este “monumento vivo” de la música sagrada ha sido la institución de un grupo estable de metales, dirigido por el maestro Luca Petrongari. Su intervención en las solemnidades mayores (Navidad, Pascua de Resurrección, Pentecostés, etc) corona el clima de maravillosa elevación espiritual que puede respirarse en las amplias naves del templo mariano por excelencia. Pero no cabe duda de que la liturgia alcanza su máximo esplendor en las celebraciones de la Inmaculada, de la Asunción y en la fiesta de la Consagración de la Basílica, el 5 de agosto. Es la tradicional fiesta romana de la Virgen de la Nieve que termina con la espectacular “nevada” de pétalos blancos en la nave central durante el canto del Gloria en la Misa y del Magnificat en la celebración de la Segundas Vísperas.
No es menor el encanto que conservan los servicios de Adviento y de Cuaresma que, respetando la tradición más antigua, se realizan rigurosamente “a capella”. Es asimismo sugestiva la participación de los cantores en las procesiones del Domingo de Ramos y del Corpus Christi y en las funciones de la Semana Santa.

Por desgracia en los últimos decenios una fanática y falsa referencia a los dictámenes del Concilio Vaticano II, a menudo ampliamente tergiversados, ha causado un progresivo cuanto deletéreo rechazo de la sana práctica coral en favor de “modernas” formas musicales con la ilusoria intención de hacer más actual y atractiva la liturgia. En este difícil panorama la Capilla Liberiana se presenta como el baluarte de la tradición romana más auténtica, que tanto ha dado al mundo de la música y cuyo patrimonio no puede ni debe olvidarse. Muestras de estima y aprecio por parte de los cardenales arciprestes de los últimos treinta años y de todo el Cabildo, además de los numerosos estimadores y amigos, animan al maestro, a los maestros colaboradores y a todos los cantores a perseverar en su misión de testigos del arte musical sagrado.

martes, 4 de marzo de 2008

El Reclamo de Monseñor Liberto: "El Gregoriano era, es y será el verdadero y único canto de la Iglesia Católica"

El Maestro Director del coro de la Capilla Sixtina, Monseñor Giuseppe Liberto habla para el portal Petrus y expone acerca del canto gregoriano, su naturaleza, procedencia y uso en la iglesia así como de los abusos que se cometen al utilizar instrumentos indignos a la hora de adorar y alabar a Dios.



- Monseñor, ¿el Gregoriano es el verdadero canto de la iglesia católica?
“Es el único canto de la Iglesia Católica. Viene de la lectura de las Sagradas Escrituras, lo que es más, pensó Paulo VI escribir en un librito en el cual recomendaba cantar aún arias de la devoción popular según el estilo gregoriano”.


- Benedicto XVI ha invitado a prestar mucha atención sobretodo a los textos...
“El Santo Padre tiene perfectamente la razón. Se necesita hacer cantar a los fieles cosas buenas y santas, intentando no caer en la superficialidad y en los sonsonetes. El sentido de lo sagrado nace de una música litúrgica compuesta, sobria, pero al mismo tiempo de cualidad: el Gregoriano y la polifonía representan el ideal de la perfección”.


- En ciertas celebraciones litúrgicas, especialmente en países latinoamericanos pero también aquí en Italia, se consiente la utilización durante la Santa Misa de instrumentos como el tambor, la batería y la guitarra eléctrica...
“Nunca los utilizaría. No deseo poner en el índice [prohibido] ningún instrumento, pero francamente no me parecen adecuados para la Misa. En estos casos se habla, con justicia, de inculturación de los pueblos, pero la verdadera importancia es que en español, inglés, en francés o en italiano se cante bien y con absoluta fidelidad a la palabra de Dios”.


- También los [así] llamados ‘carismáticos’ resultan a veces al menos exhuberantes...
“Nunca he participado de estas reuniones pero he oído hablar: quizás deberían tener más moderación”.


- A veces, durante las celebraciones litúrgicas, en el momento del ofertorio ha sucedido que se oyen himnos religiosos inspirados completamente en las canciones de Bob Dylan...
“Francamente no, no estoy de acuerdo con quien hace estas opciones. No tengo nada personal contra Bob Dylan, pero nunca la utilizaría durante una Misa. No, Bob Dylan no tiene nada que ver con la Misa: la Misa es seriedad, compostura, belleza”.


- Monseñor Liberto, ¿qué cosa es la belleza en la música?
“Armonía, fineza, dimensión vertical, búsqueda de Dios: cosas que solamente el Gregoriano puede asegurar. Repito: el Gregoriano era, es y será siempre el verdadero y único canto de la Iglesia Católica”.

lunes, 3 de marzo de 2008

Constitución "SACROSANCTUM CONCILIUM", sobre la Sagrada Liturgia

CAPÍTULO VI
MÚSICA SAGRADA

112. La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne.
En efecto, el canto sagrado ha sido ensalzado tanto por la Sagrada Escritura 278 como por los santos Padres y por los Romanos Pontífices, los cuales, en los últimos tiempos, empezando por San Pío X, han expuesto en forma más insistente la función ministerial de la Música sacra en el servicio divino.
La Música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente se halle unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración y fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo con mayor solemnidad los ritos sagrados. Además, la Iglesia aprueba y admite en el culto divino todas las formas de arte auténtico, siempre que estén adornadas con las debidas cualidades.
Por lo tanto, el Sacrosanto Concilio, manteniendo las normas y preceptos de la tradición y disciplina eclesiástica, y atendiendo a la finalidad de la Música sacra, que es la gloria de Dios y la santificación de los fieles, establece lo que sigue.
113. La acción litúrgica reviste una forma más noble cuando los Oficios divinos se celebran solemnemente con canto y cuando en ellos intervienen los ministros sagrados y el pueblo también participa activamente.
En cuanto a la lengua que debe usarse, cúmplase lo dispuesto en el artículo 36; en cuanto a la Misa, el artículo 54; en cuanto a los Sacramentos, el artículo 63; en cuanto al Oficio divino, el artículo 101.
114. Consérvese y cultívese con sumo cuidado el tesoro de la Música sacra. Foméntense, con diligencia, las «scholae cantorum», sobre todo en las iglesias catedrales. Los Obispos y demás pastores de almas procuren con gran cuidado que en cualquier acción sagrada, que haya de realizarse con canto, toda la comunidad de los fieles pueda aportar la participación activa que les corresponde, conforme a los artículos 28 y 30.
115. Se dé mucha importancia a la enseñanza y a la práctica musical en los Seminarios, en los noviciados y es los escolasticados de Religiosos, de ambos sexos, así como también en las demás instituciones y escuelas católicas. Para que se pueda conseguir esta enseñanza, fórmense con esmero profesores encargados de la Música sacra.
Se recomienda, además, que, según las circunstancias, se erijan Institutos Superiores de Música sacra.
A los compositores y cantores, en particular a los niños, se les debe dar una auténtica formación litúrgica.
116. La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por lo tanto, se le debe otorgar el primer lugar en las acciones litúrgicas.
Los demás géneros de Música sacra, y en particular la polifonía, de ninguna manera quedan excluidos en la celebración de los Oficios divinos, si responden al espíritu de la acción litúrgica, según el artículo 30.
117. Se complete la edición típica de los libros de canto gregoriano; más aún: prepárese una edición más crítica de los libros ya editados después de la reforma de San Pío X.
También conviene preparar una edición que contenga melodías más sencillas para uso de las iglesias menores.
118. Se fomente con cuidado el canto religioso popular, de modo que, en los ejercicios piadosos y sagrados y en las acciones litúrgicas mismas, de acuerdo con las normas y prescripciones de las rúbricas, resuenen las voces de los fieles.
119. Como en ciertas regiones, principalmente en las Misiones, hay pueblos con una tradición musical propia que tiene mucha importancia en su vida religiosa y social, dése a esta música la debida estimación y el lugar correspondiente, no sólo para formar su sentido religioso, sino también para acomodar el culto a su propia índole, conforme a los artículos 39 y 40.
Por esta razón, en la formación musical de los misioneros procúrese con sumo cuidado que, dentro de lo posible, puedan promover la música tradicional en dichos pueblos, tanto en las escuelas como en las acciones sagradas.
120. Se tenga en gran estima en la Iglesia latina el órgano de tubos, como instrumento musical tradicional, cuyo sonido puede aportar un esplendor notable a las ceremonias de la Iglesia, y levantar poderosamente las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales.
En el culto divino se pueden admitir otros instrumentos, a juicio y con el consentimiento de la autoridad eclesiástica territorial competente, conforme a los arts. 22 §2, 37 y 40, siempre que sean aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, estén a tono con la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación de los fieles.
121. Los compositores, verdaderamente cristianos, deben sentirse llamados a cultivar la Música sacra y a acrecentar su tesoro.
Compongan melodías que presenten las características de verdadera Música sacra y que no sólo puedan ser cantadas por las «scholae cantorum» mayores, sino que también estén al alcance de coros más modestos y fomenten la activa participación de toda la asamblea de los fieles.
Los textos destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina católica; más aún, deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Concierto en Catedral de San Bernardo

El próximo domingo 11 de noviembre a las 19:30 hrs. se presentará en la Catedral de San Bernardo el Coro "Francisco Salinas", de Salamanca, España, en su primera visita a Chile con ocasión de la celebración de su 20º Aniversario de creación. Su director y fundador es Don Victoriano García Pilo, Sacerdote, Canónigo y Organista Titular de la Catedral de Salamanca.

Cantarán primeramente la Santa Misa y seguidamente realizarán el Concierto. Invita y Organiza: "Schola Cantorum Diócesis de San Bernardo" Director: Nicolás Petrovich. La entrada es liberada.

La asociación cultural “Coro Francisco Salinas” Salamanca, nace en el año 1987, siendo su fundador y director D. Victoriano García Pilo, con el propósito de dotar a Salamanca de una agrupación coral estable, quedando constituida inicialmente, por 65 voces mixtas de adultos, que, anualmente se va renovando e incrementando. Tras algo más de dos años de preparación, realiza su presentación ante el público salmantino el día 27 de Junio de 1989, ofreciendo un primer concierto en el patio de la Universidad Pontificia de Salamanca. Vinculado a la Catedral de Salamanca, intervienen todos los actos litúrgicos de importancia que se realizan en la misma (Semana Santa, Ascensión, Corpus Christi, etc.). Ha intervenido en más de 1000 conciertos, organizados por la Junta Autonómica de Castilla y León, Diputación Provincial, Ayuntamiento de Salamanca, Caja Duero, Iberdrola, Caja Madrid y diversos congresos, así como los organizados por la Junta de Semana Santa y Cofradías de Salamanca.

Asimismo ha realizado numerosos intercambios con Corales de Portugal. En Septiembre de 1991, realiza su primera gira cultural, visitando Italia, siendo recibido en Audiencia General por S.S. Juan Pablo II, y durante su visita al Vaticano interviene en una celebración litúrgica en la Basílica de San Pedro.En Junio de 1992, interpreta en Palencia y Salamanca la Misa de la Coronación, de W. A. Mozart, acompañado por la Orquesta Palatina de Mannheim. Este mismo año realiza una gira por la actual República de Eslovenia, Austria y Alemania. En Agosto de 1993, por invitación de la Academia de Música de Mannheim, visita esta Ciudad, en la que interpreta, nuevamente, la Misa de la Coronación de Mozart, acompañado por la orquesta de dicha Academia de Música. Extiende su gira a otras localidades alemanas, en las que realiza diversos conciertos y misas.

Además de la mencionada Misa de la Coronación, cuenta con un extenso repertorio tanto en polifonía religiosa como profana o popular, así como obras importantes, tales como: Mesías de Haendel, Misa Pontificalis de L. Perosi, Misa Salamantina de Aníbal Sánchez, Naim de C. Palomo, Nona de Goyenechea, Vísperas Comunes del Padre Antonio Soler, Misa G-Dur de Franz Schubert. Todas de carácter religioso.

En polifonía profana ha interpretado el RETABLO DE S. JUAN de Constancio Palomo y ÁGORA 2005 de Manzano y Legido (composición para conmemorar el 250 aniversario de la Plaza Mayor de Salamanca) En años sucesivos ha efectuado viajes turístico-culturales por Francia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Croacia, Escandinava, Rusia con una constante intervención coral.Ha instituido la celebración de la Misa de Navidad, que se celebra todos los años en La Clerecía, el día 25 de Diciembre, festividad de la Natividad del Señor.D. Victoriano García Pilo, sacerdote, Canónigo Organista titular de la Catedral de Salamanca, y Presidente de la Comisión de Música de la S.I.B. Catedral de Salamanca, es licenciado en Teología y Filosofía por la Universidad Pontificia de Salamanca y Complutense de Madrid.Dirige, además del Coro “Francisco Salinas”, el Coro “Tomás Luis de Vitoria”, con el que ha realizado sobre 2000 conciertos, no sólo en España, sino, también, en frecuentes salidas por Europa, Japón y Estados Unidos de América.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Música sacra debe rescatar la tradición de la Iglesia, dice el Papa

VATICANO, 13 Oct. 07 (ACI).-
Al visitar esta mañana el Pontificio Instituto de Música Sacra, con ocasión de su reciente renovación, el Papa Benedicto XVI pidió a las autoridades eclesiásticas velar para que el 'aggiornamiento' de la música religiosa se haga en continuidad con la tradición viva de la Iglesia.

Luego de saludar y agradecer a los benefactores del Instituto, así como a su Gran Canciller, el Cardenal Zenon Grocholewski, el Santo Padre elogió este centro de música litúrgica, donde "numerosos estudiantes, que vienen acá de todas partes del mundo para formarse en las disciplinas de la música sacra, se convierten a su vez en formadores en sus respectivas iglesias locales".
El Pontífice destacó la importancia que el Concilio Vaticano le concede a la música sacra y señaló "cuán rica es la tradición bíblica y patrística en subrayar la eficacia del canto y de la música sacra para mover los corazones y elevarlos a penetrar, por así decirlo, en la misma intimidad de la vida de Dios".

"Por este motivo", agregó el Papa, "la autoridad eclesiástica debe comprometerse a orientar sabiamente el desarrollo de este exigente género de música, no 'congelando' el tesoro, sino buscando insertar en la herencia del pasado las novedades valiosas del presente, para llegar a una síntesis digna de la alta misión reservada a ésta en el servicio divino".

Benedicto XVI confió que el Pontificio Instituto de Música Sacra, en sintonía con la Congregación para el Culto Divino, "no dejará de ofrecer su contribución para un 'aggiornamento' adaptado a nuestros tiempos de las preciosas tradiciones de las que la música sacra es tan rica".


jueves, 27 de septiembre de 2007

Otra vez, Roma dando la pauta. ¿Y nosotros, otra vez haciendo lo contrario?

La salvaguardia de la antigua escuela romana llevada a cabo por la Capilla Liberiana recibió por fortuna nueva savia e impulso con el “movimiento ceciliano”. Se le devolvió a la música sagrada importancia y dignidad; se multiplicaron los esfuerzos en la investigación paleográfica y se llegó a la promulgación por parte de Pío X del Motu proprio Inter pastoralis officci sollicitudines (1903), que le devolvió plena dignidad al canto sagrado, y se fundó el Pontificio Instituto de Música Sagrada (1911).


En este clima de renovado fervor musical se inserta el gran maestro de ese siglo: Licinio Refice. Director de la Capilla Liberiana desde 1911 hasta 1947 fue, junto con Lorenzo Perosi y Raffaele Casimiri, el verdadero artífice de la renovación de la música sagrada italiana. Profesor del Pontificio Instituto escribió oratorios, cantatas, poemas sinfónico-corales, las óperas Cecilia (1934) y Margherita da Cortona (1938), además de una abundante producción musical litúrgica, en gran parte inédita, sacada a la luz por Mons. Miserachs y conservada en los archivos de la Basílica.

Desde 1947 a 1977 prosiguió su obra Domenico Bartolucci, que luego sería llamado a dirigir la Capilla Sixtina, figura de gran autoridad y atento conocedor de la antigua escuela polifónica, que impregna profundamente su estilo compositivo. Autor también de oratorios y profesor del Pontificio Instituto de Música Sagrada, desde 1973 contó con la colaboración de mons. Miserachs, actual maestro titular. Valentí Miserachs Graus nace en Cataluña en 1943. Llega a Italia en 1963 para completar sus estudios teológicos y musicales. Ha sido organista de la Capilla Julia de San Pedro bajo la dirección de Armando Renzi desde 1975 a 1980. Profesor de composición durante cinco años en el conservatorio de Matera, es uno de los fundadores de la escuela de música “Tomás Luis de Victoria” de Roma, donde durante veinte años ha enseñado Composición, Órgano, Canto coral y Dirección polifónica y Ejercitación orquestal. Es notable su actividad concertística, tanto como organista que como director de conjuntos corales y orquestales. Además de su producción musical litúrgica destinada a la solemnización del culto en la Basílica —4 volúmenes de Motetes, Magnificat, Misas, Salmos responsoriales, Vísperas, etc.— destacan los oratorios Beata Virgo Maria, Stephanus, Isaia, Mil anys, el poema sinfónico-coral Nadal y la Suite Manresana para orquesta. Desde 1995 es el Presidente del Pontificio Instituto de Música Sagrada.


Bajo la dirección del Maestro Miserachs y de su colaborador el p. Aurelio Zorzi sm, la Capilla Liberiana es desde hace años un motivo de orgullo para la Basílica de Santa María la Mayor. Durante todos los domingos “per annum” el servicio de los cantores (unos veinticinco entre tenores y bajos) y del organista titular, el maestro Juan Paradell Solé, o de su sustituto el maestro Gabriele Terrone, solemniza la santa Misa capitular de las 10 de la mañana. La plantilla masculina se enriquece en las principales solemnidades con un coro femenino, preparado y dirigido por el maestro Antonio Alessandri, que suple la falta de voces blancas. Otra señal de la voluntad de devolverle su lustro y esplendor a este “monumento vivo” de la música sagrada ha sido la institución de un grupo estable de metales, dirigido por el maestro Luca Petrongari. Su intervención en las solemnidades mayores (Navidad, Pascua de Resurrección, Pentecostés, etc) corona el clima de maravillosa elevación espiritual que puede respirarse en las amplias naves del templo mariano por excelencia. Pero no cabe duda de que la liturgia alcanza su máximo esplendor en las celebraciones de la Inmaculada, de la Asunción y en la fiesta de la Consagración de la Basílica, el 5 de agosto. Es la tradicional fiesta romana de la Virgen de la Nieve que termina con la espectacular “nevada” de pétalos blancos en la nave central durante el canto del Gloria en la Misa y del Magnificat en la celebración de la Segundas Vísperas.


No es menor el encanto que conservan los servicios de Adviento y de Cuaresma que, respetando la tradición más antigua, se realizan rigurosamente “a capella”. Es asimismo sugestiva la participación de los cantores en las procesiones del Domingo de Ramos y del Corpus Christi y en las funciones de la Semana Santa.



Por desgracia en los últimos decenios una fanática y falsa referencia a los dictámenes del Concilio Vaticano II, a menudo ampliamente tergiversados, ha causado un progresivo cuanto deletéreo rechazo de la sana práctica coral en favor de “modernas” formas musicales con la ilusoria intención de hacer más actual y atractiva la liturgia. En este difícil panorama la Capilla Liberiana se presenta como el baluarte de la tradición romana más auténtica, que tanto ha dado al mundo de la música y cuyo patrimonio no puede ni debe olvidarse. Muestras de estima y aprecio por parte de los cardenales arciprestes de los últimos treinta años y de todo el Cabildo, además de los numerosos estimadores y amigos, animan al maestro, a los maestros colaboradores y a todos los cantores a perseverar en su misión de testigos del arte musical sagrado.

La música en la Misa debe ser más digna y ayudar a las personas a rezar, dice el Papa Juan Pablo II

CNS / ACIVaticano

Aunque el canto gregoriano y los órganos ocupan un lugar de honor en la historia de la música litúrgica, el empleo de nuevas composiciones y de otros instrumentos pueden ser apropiados en la Misa, siempre que reflejen el carácter sagrado de la celebración y ayuden a los fieles a rezar, expresó el Papa Juan Pablo II en un nuevo documento dado a conocer en italiano el 3 de diciembre, para conmemorar el 100º aniversario de un texto sobre el mismo tema, escrito por el Papa Pío X.
Aunque muchas canciones litúrgicas modernas se valen de estilos y de instrumentos “que no carecen de dignidad”, señaló el Papa, “es preciso garantizar que los instrumentos sean apropiados para el uso sagrado” y la dignidad del templo. Como dijo San Pío X 100 años atrás, “la música es una parte integral de la solemne liturgia, y no sólo un aditamento decorativo, escribe ahora Juan Pablo II.
La música empleada en la Misa tiene que ser música sagrada basada en textos sagrados, insistió Juan Pablo II. Su contenido y su ritmo tienen que seguir los gestos y el tono de la liturgia a la cual acompaña.

La liturgia asume un respiro cósmico y universal
Al día siguiente, 4 de diciembre, el Pontífice firmó una Carta Apostólica sobre la liturgia, que se publicó con ocasión del 40 Aniversario de la Constitución del Concilio Vaticano II Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia.
En la Carta de 16 puntos, el Santo Padre señala que la Sacrosanctum Concilium fue “primicia de aquella ‘gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX’, el Concilio Vaticano II”, que le concede la ocasión para “redescubrir las temáticas de fondo de la renovación litúrgica querida por los Padres del Concilio, verificar de alguna forma su recepción y dirigir la mirada hacia el futuro”.
“La vida litúrgica de la Iglesia asume un respiro cósmico y universal, marcando de manera profunda el tiempo y el espacio del hombre”, dice el Papa; y agrega que “en esta perspectiva se comprende también la renovada atención que la Constitución da al año litúrgico, el camino a través del cual la Iglesia hace memoria del Misterio Pascual de Cristo y lo revive”.
El Pontífice recuerda luego la importancia que el Concilio concede a la música sagrada “cuyo fin es ‘la gloria de Dios y la santificación de los fieles’”; así como al arte sagrado, que permite que “el culto pueda brillar también por el decoro y la belleza del arte litúrgico”.
“Un aspecto que es necesario cultivar con mayor compromiso en el interior de [las iglesias] es la experiencia del silencio”, dice el Santo Padre. “En una sociedad que vive de manera cada vez más frenética, frecuentemente aturdida por los ruidos y dispersa en lo efímero, redescubrir el valor del silencio es vital”, agrega.
Por eso, explica el Papa, “la pastoral litúrgica, a través de la introducción a las diversas celebraciones, debe inspirar el gusto por la oración”. En este aspecto, “es importante introducir a los fieles a la celebración de la Liturgia de las Horas, que, ‘en cuanto oración pública de la Iglesia, es fuente de piedad y alimento de la oración personal’”
Juan Pablo II señala luego el papel irrenunciable de los sacerdotes “en la educación para la oración y en particular en la promoción de la vida litúrgica” de los fieles laicos; una responsabilidad que no supone rigidez: “la renovación litúrgica realizada en estos decenios ha demostrado cómo es posible conjugar una normativa que asegure a la Liturgia su identidad y decoro, con espacios de creatividad y de adaptación, que la hagan cercana a las exigencias expresivas de las diversas regiones, situaciones y culturas”.
En el capítulo titulado “De la renovación a la profundización”, Juan Pablo II señala que “a la distancia de 40 años, es oportuno verificar el camino recorrido” y a propósito, lanza importantes preguntas a la Iglesia:
“¿Es vivida la liturgia como ‘fuente y culmen’ de la vida eclesial?”
“El redescubrimiento del valor de la Palabra de Dios, que la reforma litúrgica ha obrado ¿ha encontrado un resultado positivo al interior de nuestras celebraciones?”
“¿Hasta qué punto la liturgia ha entrado en la realidad vivida de los fieles y marca el ritmo de cada comunidad?”
“¿Es comprendida como camino de santidad, fuerza interior del dinamismo apostólico y del espíritu misionero eclesial?”
El Papa señala luego la necesidad de revisar los libros litúrgicos, destacando que en la base de esa revisión “debe existir un principio de plena fidelidad a la Sagrada Escritura y a la Tradición, autoritativamente interpretadas en particular por el Concilio Vaticano II”. Esta fidelidad, agrega, “compromete en primer lugar” a los obispos.
“En esta perspectiva –sigue el Santo Padre – resulta más que nunca necesario incrementar la vida litúrgica al interior de nuestras comunidades, a través de una formación adecuada de los ministros y de todos los fieles”.
“Es necesario, por tanto, una pastoral litúrgica a tono con una plena fidelidad a los nuevos ordines”, agrega el Papa, refiriéndose a los nuevos leccionarios.
Agrega luego que respecto del domingo como día del Señor, se han realizado “esfuerzos notables en la pastoral para que el valor de domingo fuera redescubierto. Pero es necesario insistir en este punto”, señala el Pontífice.
El Papa recuerda luego que la Sacrosanctum Concilium estimula a la comunidad cristiana “a intensificar la vida de oración no sólo a través de la Liturgia, sino también de los ‘ejercicios piadosos’, que realizados en armonía con la Liturgia, casi derivan de ésta y a ésta conducen”.
En la Conclusión, el Santo Padre destaca que la promulgación de la Sacrosanctum Concilium “ha señalado en la vida de la Iglesia, una etapa de fundamental importancia para la promoción y el desarrollo de la Liturgia”; y augura que “se desarrolle, al inicio de este milenio, una ‘espiritualidad litúrgica’, que haga tomar conciencia de Cristo como el primer ‘liturgo’, que no deja de actuar en la Iglesia, para gloria del Padre, en la unidad del Espíritu Santo”, afirma el Papa.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Una lección desde Viena. Sobre cómo cantar la Misa.

La polifonía de Haydn y las antífonas gregorianas del misal antiguo acompañaron la misa del Papa en la capital de Austria, toda celebrada con "la mirada hacia Dios". Un modelo para las liturgias católicas de rito latino en todo el mundo.


Por Sandro Magister


ROMA, 12 de setiembre del 2007

Entre las muchas cosas que Benedicto XVI dijo e hizo en sus dos viajes de inicios de setiembre, a Loreto y a Austria, hay dos que marcan y distinguen en modo inconfundible su pontificado.
Ambas tienen que ver con la visibilidad de la Iglesia, con su capacidad de comunicar: no a sí misma sino “las cosas de arriba”.

En Austria, con la misa en la catedral de Viena del domingo 9 de setiembre, Benedicto XVI ha hecho entender como quiere que la Iglesia aparezca ante los hombres, en el momento en el que se muestra más altamente reconocible: la celebración eucarística. Con la misa celebrada en la catedral de San Esteba, Benedicto XVI ha vuelto a dar vida a una tradición musical y litúrgica que había permanecido ininterrumpida desde hace décadas.


En efecto, hasta donde se alcanza a recordar, la última celebración papal acompañada de la ejecución completa – Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei – de una gran misa polifónica se remonta al 1985, con la "Krönungsmesse" de Mozart dirigida por Herbert von Karajan, en San Pedro. Y la penúltima, al lejano 1963. También aquella vez la misa fue celebrada en San Pedro, y el autor escogido fue Giovanni Pierluigi de Palestrina, maestro de la polifonía romana del siglo XVI.
Esta vez la misa fue celebrada en Viena y el autor con justicia fue el austriaco Franz Joseph Haydn: con la estupenda “Mariazeller Messe” del 1782, para coro, solos y orquesta.

También el canto gregoriano ha hecho una reaparición importante en la misa papal del 9 de setiembre. Durante la comunión el coro cantó varias veces la antífona “Vovete”, propia de este domingo en el misal de rito antiguo, alternada a versículos del salmo 76 también cantados en latín: “Haced promesas al Señor, vuestro Dios, pero cumplidlas. Vosotros, que rodeáis al que es digno de temor, traedle ofrendas. Pues él quita la vida a los gobernantes y causa temor a los reyes del mundo".

Un crítico musical hubiera aprobado con la máxima nota la espléndida ejecución, dirigida por Markus Landerer, maestro de capilla de la catedral de Viena. Pero se trataba de una misa, no de un concierto. Y Benedicto XVI impartió con esta finalidad una lección clara, en dos sucesivos momentos de la jornada.
En el Ángelus, pocos minutos después del término de la misa, comenzó su discurso así:

“Esta mañana ha sido para mi, una experiencia particularmente bella el poder celebrar con todos vosotros el día del Señor en un modo tan digno en la magnífica catedral de San Esteban. El rito eucarístico realizado con el debido decoro nos ayuda a tomar conciencia de la inmensa grandeza del don que Dios nos hace en la santa misa. Precisamente así nos acercamos también al asunto y experimentamos la alegría de Dios. Estoy agradecido por tanto a todos los que mediante su contribución activa en la preparación y el desarrollo de la liturgia o también mediante su participación recogida en los sagrados misterios, han creado una atmósfera en la que la presencia de Dios era verdaderamente perceptible”.

En la tarde, en el monasterio de Heiligenkreutz donde cada día 80 monjes cistercienses celebran el oficio divino en puro gregoriano y totalmente en latín, dijo: “En la belleza de la liturgia, […] donde juntos cantamos, alabamos, exaltamos y adoramos a Dios, se hace presente sobre la tierra un pedacito de cielo. No es en verdad temerario si en una liturgia totalmente centrada en Dios, e los ritos y en los cantos, se ve una imagen de eternidad. […] En todo tipo de tarea para la liturgia el criterio determinante debe ser siempre la mirada hacia Dios. Estamos frente a Dios: Él nos habla y nosotros le hablamos a Él. Donde las reflexiones sobre la liturgia se nos pregunta solamente cómo hacerla atractiva, interesante y bella, la partida ya está perdida. O sea es opus Dei, obra de Dios, con Dios como específico sujeto, o no es. En este contexto os pido: realizad la sagrada liturgia a teniendo la mirada en Dios en la comunión de los santos, de la Iglesia viviente de todos los lugares y de todos los tiempos, con el fin de que se hagan expresión de la belleza y de la sublimidad del Dios amigo de los hombres”. “Una liturgia que se olvida de mirar a Dios está, como tal, en su ocaso”.


Difundidas al mundo, las misas papales son un paradigma para las liturgias de la Iglesia latina en todo el mundo.



jueves, 9 de agosto de 2007

Música en San Ignacio

En el marco del tricentenario del fallecimiento del maestro alemán, DIETRICH BUXTEHUDE (1637-1710), se realizarán diez conciertos como homenaje al destacado músico y organista, maestro de J. S. Bach.

Los conciertos se realizarán en la Iglesia de San Ignacio, todos los miércoles cada 15 días, a partir del miércoles 8 de agosto de 2007, a las 18:30 hrs.

El programa incluye obras para órgano, interpretadas por el maestro chileno Luis González Catalán, y obras para Coro, a cargo del Coro de Cámara "Vox Coelestis", dirigido por Nicolás Petrovich R.



FECHAS

- Primer Concierto
: miércoles 8 de agosto.

- Segundo Concierto: miércoles 22 de agosto.

- Tercer Concierto: miércoles 5 de septiembre.

- Cuarto Concierto: miércoles 19 de septiembre.

- Quinto Concierto: miércoles 3 de octubre.

- Sexto Concierto: miércoles 17 de octubre.

- Sèptimo Concierto: miércoles 31 de octubre.

- Octavo Concierto: miércoles 14 de noviembre.

- Noveno Concierto: miércoles 28 de noviembre.

- Décimo Concierto: miércoles 12 de diciebre.



Iglesia San Ignacio
Alonso Ovalle esq. San Ignacio, Metro Moneda,
Santiago Centro
Miércoles Agosto - Diciembre de 2007, 18:30 hrs.
Entrada Liberada


viernes, 3 de agosto de 2007

Liturgia debe recuperar belleza de su expresión, señala Card. Cipriani

LIMA, 02 Ago. 07 (ACI).-

El Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani, afirmó durante la inauguración de la 16º Semana Nacional de Liturgia, que ésta es el lenguaje de la fe y como tal "debe recuperar la belleza de su expresión".

"El Papa Benedicto XVI tiene una profunda convicción que la belleza de la fe debe abrirse paso, y que la liturgia, que es el lenguaje de la fe, debe recuperar la belleza de su expresión
", recordó.
Al referirse al tema del evento, "La Piedad Popular y la Liturgia", el Purpurado afirmó que ambos son puntos de apoyo fundamentales para fortalecer la fe del pueblo.

La 16º Semana Nacional de Liturgia culmina el 3 de agosto y ha contado con la presencia, entre otros, del Presidente de la Comisión de Santuarios y Piedad Popular del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), y Obispo de Copiapó (Chile), Mons. Gaspar Quintana Jonquera.

miércoles, 25 de julio de 2007

«El canto gregoriano tendría que regresar»

Fuente: zenit.org.

Entrevista con Valentí Miserachs Grau, presidente del Instituto Pontificio de Música Sacra . «El canto gregoriano tendría que regresar»El canto gregoriano ha sido abandonado «injustamente» y sería deseable que volviera a recobrar protagonismo en la vida de la Iglesia. Lo ha sostenido monseñor Valentí Miserachs Grau en un encuentro organizado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano. Monseñor Miserachs Grau es presidente desde 1995 del Instituto Pontificio de Música Sacra. Este músico español es también canónigo maestro de capilla de la basílica de Santa María la Mayor de Roma. Miserachs, que nació en la localidad catalana de Sant Martí de Sesgueioles ha compuesto más de 2.000 obras. Le fue conferida la encomienda de Alfonso X el Sabio y la cruz «Pro piis meritis» de la Orden de Malta. Zenit le ha entrevistado en la sede del Instituto Pontificio de Música Sacra para entender qué ha pasado con el gregoriano y cómo se podría recuperar.

***
--En una jornada en el Vaticano dedicada al canto usted ha pedido recobrar del gregoriano y su propuesta ha sido muy ovacionada. ¿Significa que hay consenso para esta recuperación?
--Miserachs: Creo que significa que hay una opinión generalizada que coincide en la necesidad de recuperar el latín y el canto gregoriano, que es el canto propio de la Iglesia. El gregoriano ha sido abandonado y dejado en sedes de conciertos y discos compactos, cuando su lugar propio era, es, la liturgia.

--En el siglo XXI, ¿le parece lógico que la música de la Iglesia no sea sólo el gregoriano?
--Miserachs: Yo pienso que los nuevos productos musicales, en la mayoría de los casos, no han sabido o no han podido enraizarse en la irrenunciable tradición de la Iglesia, acarreando un empobrecimiento general. Es incomprensible que especialmente en los países latinos se haya dejado de lado al latín y al canto gregoriano en los últimos cuarenta años. El latín y el canto gregoriano forman parte de la tradición, y se ha amputado. Es como cortar las raíces, ahora que se habla tanto de raíces. Olvidando el gregoriano, se han creado las condiciones para que proliferen nuevos productos musicales que a veces no tienen la calidad técnica suficiente. Si la tienen, pueden estar al lado del gregoriano, ¿por qué no?


--¿Por qué no se valora la capacidad de los fieles para aprender melodías en latín?
--Miserachs: Se ha pensado que eran incapaces y esto es falso. La gente antes sabía cantar en latín los cantos básicos, hoy parece que se hacen esfuerzos para que desaprendan lo que ya sabían. Es obvio que no podemos proponer todo el repertorio, que consta de 5.000 piezas. En materia de canto litúrgico el pueblo tiene no que ser el único protagonista: es necesario respetar el orden de las cosas y que el pueblo cante lo que debe cantar, y el resto a la «schola», al cantor, al salmista y evidentemente al celebrante. Para relanzar el canto gregoriano en asamblea, de todos, se puede empezar recordando el «Pater Noster», el «Kyrie», el «Sanctus» y el «Agnus Dei». El pueblo, si se le invita, si se le da la partitura y se le forma, es totalmente capaz de seguir y cantar melodías gregorianas fáciles, aunque sea la primera vez que las oye. Y así como se aprende a cantar el repertorio gregoriano también se pueden aprender los cantos en las lenguas vivas, los que sean dignos de estar al lado del repertorio gregoriano, claro está.


--¿Se presta suficiente atención a la cuestión de la música sacra en la Iglesia?
--Miserachs: No. Hace tiempo que se está insistiendo en este punto. Nuestro instituto hace su labor, pero es una institución académica, no normativa y no tiene competencias en este sentido. Hace falta una entidad vaticana que vele directamente por la música sagrada, es una necesidad. Juan Pablo II recordó que el aspecto musical de las celebraciones litúrgicas no se puede dejar a la improvisación o al libre arbitrio de las personas, sino que debe confiarse a una dirección concertada y al respeto de las normas. Se esperan indicaciones autorizadas, y esto compete a la Iglesia de Roma, a la Santa Sede.